Me siento tan desnudo, tan solo entre tantas personas, tan temeroso sin reto, tan frágil y vulnerable.
Persigiendome a mi mismo, corriendo en círculos, sin orden, penetrando al vacío, donde estaré sin ataduras, sin pensamientos, sin virar hacía atrás.
Ahí donde se renace, donde el puño se cierra y cobra fuerzas, donde el polvo en los ojos te deja ver, ver hacia donde diriges tu humano cuerpo, hacía donde, tu alma jinete te lleva.